sábado, 29 de mayo de 2010

LA REVOLTOSA

LA REVOLTOSA

Argumento

Patio de vecindad madrileño. Cándido, Felipe y Tiberio juegan al tute. Atenedoro templa una guitarra y Encarna y Soledad preparan los adornos y farolillos de la inminente verbena. El Señor Candelas aparece en escena pretendiendo acallar el alboroto del patio y recriminando su conducta a todos los vecinos: a los enviciados con el juego, a los seguidores de faldas ajenas... Tiberio está dispuesto a contestar al sermón, pero le retienen. Cuando desaparece Candelas, cada uno reanuda su actividad. Al poco, Mari-Pepa sale de su cuarto, lo que desata una cascada de piropos y requiebros en el patio. La joven lo atraviesa garbosamente y cuando desaparece, los hombres quedan a merced de las furias de sus legítimas mujeres. Al ruido aparece, de nuevo, el Sreñor Candelas a quien Gorgonia incita para que -en su calidad de encargado de la casa- restablezca el orden y la moral en la comunidad.
Al regresar Mari-Pepa, el Señor Candelas trata de cumplir con su obligación, pero la inteligencia y el palmito de la muchacha desvanecen sus argumentos. Gorgonia ha contemplado la escena -y enfurecida- está a punto de emprenderla con el encargado, más la intervención de Felipe aplaca la situación. Gorgonia, apoyándose en el joven Chupitos pone en marcha su plan: el muchacho irá avisando -uno por uno- a los “galanes” del patio, haciéndoles creer que Mari-Pepa les espera a las diez de la noche en su cuarto.
El patio queda vacío, se supone que todos han marchado a la verbena, aunque los pretendientes se han quedado argumentando distintas excusas. Felipe sale a tomar el fresco y se encuentra con Mari-Pepa. Como ya es habitual discuten aunque, en el fondo, están enamorados el uno del otro.
Van a dar las diez. Las mujeres regresan sigilosas de la verbena para contemplar los resultados de su estrategia. Al cabo, aparecen Candelas, Cándido, Atenedoro y Tiberio, ansiosos de ver en qué acaba su anhelada cita con Mari Pepa. Felipe, al darse cuenta de la situación, cree culpable a Mari-Pepa, pero Gorgonia, en un arranque de nobleza, le cuenta la verdad: que la joven no tuvo nada que ver y que fue ella quien urdió la estratagema para "escarmentar a ciertos babosos". La consecuencia lógica y esperada, es que Felipe y Mari-Pepa, olvidando sus rencores, se miran a los ojos, se abrazan y se van a la verbena cogidos de la mano.

Comentario

Resulta curioso constar cómo las páginas de más neto corte localista, son las que gozan de más prestigio y fama dentro y fuera de nuestras fronteras. Es un fenómeno que debía ser estudiado en profundidad;, claro que si pensamos que lo de “revoltosa” hace clara referencia a Mari Pepa, una bella y desenfadada joven, que se divierte revolucionando a los hombres y mujeres del patio de vecinos en el que vive, la situación no es tan extraña.
Para dar a la escena una obra como ésta, se reunieron tres nombres fundamentales en la parte creativa y un conjunto de intérpretes "históricos" del género. López Silva era de los libretistas más conocedores del casticismo barriobajero y popular madrileño. Fernández-Shaw, por el contrario, respondía a las señas de identidad de un hombre culto y leído; universitario y conocedor profundo de los clásicos hispanos y extranjeros, dedicaba su tiempo, además, al cultivo -con éxito- de la poesía lírica. Llamó mucho la atención, en los mentideros de la Villa, que dos hombres tan dispares escribieran conjuntamente un libro de zarzuela, aunque ya lo habían hecho el año anterior en Las bravías, y lo harían después en La chavala (1898) y un par de obras hoy olvidadas. Chapí, lo hemos dicho en otras ocasiones, poseía un don natural y una prodigiosa facilidad para crear climas, definir personajes y delimitar situaciones Del resultado de esta colaboración -tan contrastante como efectiva- surgiría una Revoltosa que pusieron en pie Isabel Brú, Luisa Campos, Pilar Vidal, los hermanos Mesejo, Carreras, Ontiveros y San Juan, la "plana mayor" de Apolo, conocedores como nadie del género.
Pero no todo fueron aplausos; Salvador Valverde en su historia del género transcribe el comentario de un tal padre Villalba: "Si en vez de chulearse haciendo picantes derechos, que por geniales que sean, dicharachos son y nada más, se hubiera derramado su sal artística en otras cosas de más empeño, mayor provecho hubiera reportado al arte patrio y más respetable nombre hubiera ganado para sí". Como contrapunto a esta opinión, recordemos la opinión del compositor francés Camilo Saint–Saens, quien, al escuchar el famosísimo dúo de Felipe y Mari Pepa exclamó: "¿Es posible que llamen a esto en España, género chico?".
La Revoltosa es una de las zarzuelas más populares; los aficionados conocen de memoria los números musicales que la forman, pero eso no nos impide recordar los cuatro más interesantes: las iniciales seguidillas (“Al pie de tu ventana…”), el cuarteto cómico que las sigue, las famosísimas guajiras (“Cuando clava mi moreno”) y en intenso dúo de los protagonistas (“¿Por qué de mis ojos los tuyos retiras?”).

martes, 25 de mayo de 2010

Ruperto Chapí


Siguiendo la tradición familiar Chapí y sus hermanos comenzaron a estudiar solfeo desde muy pequeños. Desde su infancia aprendió a tocar el flautín y el cornetín; a los nueve años entró a formar parte de la banda Música Nueva (actual Banda Municipal de Villena), de su localidad natal. Su padre, José, fue su primer maestro.


A los doce años compone su primera zarzuela: Estrella del Bosque. Sus padres, conscientes de sus grandes aptitudes musicales, envían a Chapí con dieciséis años a Madrid para que amplíe sus horizontes y complete su formación. En esta ciudad ingresa en el Conservatorio, con el maestro Arrieta, donde en 1872 logra el Primer Premio de fin de carrera, junto con su condiscípulo Tomás Bretón. Allí estudiaría armonía y composición y, para sufragar sus gastos, en 1870 ingresa como profesor de cornetín en la orquesta del Circo Price (donde también tocaba Tomás Bretón). En este lugar estrena su primera zarzuela, Abel y Caín, sin demasiado éxito; y en el Teatro Real La hija de Jefté en 1874; con esta pieza consigue una beca para viajar a París y a Roma para ampliar estudios, en ésta última fue donde comenzó a componer sus primeras óperas.
Se casó en Madrid con Vicenta Selva Álvarez, natural de Madrid, y tuvieron dos hijos: Vicenta, nacida el 26 de mayo de 1873 y José, el 25 de julio de 1880.


Al volver a España, en 1878, comienza su carrera como compositor de zarzuela grande, alcanzando gran éxito con obras como: La tempestad (1882), La bruja (1887) y El rey que rabió (1891). Llegando a la cumbre con El tambor de granaderos ( 16 de noviembre de 1896, libreto de Emilio Sánchez Pastor) y La Revoltosa (1897).

Otras obras del género chico son: Las bravías (1886), La flor de Lys, El guerrillero, El país del abanico, Ya pican, Los quintos de mi pueblo, Término medio, El domingo gordo, El puñao de rosas (30 de octubre de 1902)...
Otras obras del género grande son: Las hijas de Zebedeo (1889), El milagro de la Virgen (1889) El duque de Gandía (1894) y Curro Vargas (1898).

No solamente compuso música para zarzuelas, también escribió música de cámara (cuatro cuartetos) y sinfónica, como Fantasía Morisca y el poema sinfónico Los gnomos de la Alhambra. Otras zarzuelas son: La leyenda del monje, Género chico, La cara de Dios, A casarse tocan, Pepe Hillo, ¿Quo Vadis?, Las tentaciones de San Antonio, Roger de la Flor (1878), La serenata (1881)...
Entrado el siglo XX cuatro son sus obras esenciales: La patria chica, La venta de Don Quijote, Circe (1902) y Margarita la Tornera (1909). Ruperto Chapí murió en Madrid el 25 de marzo de 1909.

Cabe destacar también, que fue el fundador de la Sociedad General de Autores y Escritores (S.G.A.E.), en 1893, una organización destinada a regular los derechos de los compositores, como por ejemplo, el registro de las obras para evitar plagios o el control de las representaciones o interpretaciones de una obra. También fue maestro de Manuel de Falla.